Aquel «nadie es perfecto» de la comedia «Con faldas y a la loco» cumple 60 años

Aquel «nadie es perfecto» de la comedia «Con faldas y a la loco» cumple 60 años

Abanderada por el legendario diálogo final, aquel «Nadie es perfecto» que compartieron los actores Joe E. Brown y Jack Lemmon, cuando este le revela que no es una mujer -como aparenta por su disfraz de Dafne- sino un hombre, Jerry, es el cierre a una comedia perfecta que 60 años después de su estreno en Estados Unido, sigue siendo un mecanismo perfecto nacido de un rodaje caótico.

Nunca tuvieron un buen final, y decidieron mantener el que había escrito, que copiaba el cierre de un chiste famoso en la época.

Obra de un cineasta excepcional, Billy Wilder, fue el rey de la comedia, del romanticismo y la inteligencia en la época dorada de Hollywood. Ningún aficionado al cine podrá considerarse como tal hasta que no haya visto las películas del que se ha ganado el calificativo de director de culto.

Tráiler de Con faldas y a lo loco, 1959

Wilder era rápido de lengua, vivaz en los guiones, y discípulo aventajado de Ernst Lubitsch.

Toque Lubitsch

Se denomina Toque Lubitsch la <<habilidad que tenía el cineasta alemán de sugerir más de lo que mostraba>>. Consiste en la inteligencia del espectador, ya que el director sugiere un concepto es el espectador quien llega a imaginarlo mediante esta sugerencia.

El Toque Lubitsch era un concepto que muchas personas conocían, pero que nadie lograba explicar. Tan solo Ernst Lubitsch sabía en qué consistía exactamente.

Este recurso denominado Toque Lubitsch, consiste en una composición de argumento elegante y sofisticado que acababa dirigiéndose hacia la ironía. Se caracteriza por su capacidad de sugerir aquello que no podía mostrar de forma explícita, obligando así al espectador a imaginar lo que el propio Lubitsch está queriendo mostrar. El objetivo, era evitar que sus películas fueran censuradas, por lo que subyacía un erotismo muy sutil, que le proporcionaban a las películas una apariencia ligera, pero en el fondo tenían un gran compromiso tanto moral como social. 1

De ese cóctel surgieron algunas de las más grandes películas de la historia del cine: El apartamento, El crepúsculo de los dioses, Sabrina, Días sin huella, Uno, dos, tres, La tentación vive arriba... Y muchas más.

El crepúsculo de los dioses, 1950

Sabrina, 1954

La tentación vive arriba, 1955

Testigo de cargo, 1957

El apartamento, 1960

Irma la dulce, 1963

¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?, 1972

Primera plana, 1974

Aquí, un amigo, 1981

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